No es una victoria de la ciudadanía “contra nadie,” sino en pro del funcionamiento real de nuestra democracia local.

Donostia, 24-Febrero-2026

Lo publicado hoy en Diario Vasco sobre la voluntad del Alcalde, Jon Insausti, de modificar el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) en San Bartolomé no es casual ni inocente . Evidentemente marca tiempos y relato. Es comprensible. En política nadie quiere aparecer reaccionando a la presión ciudadana. Al menos, no exclusivamente a eso.

Pero conviene decir algo importante: esto no va de una victoria contra nadie. Va de que la democracia, nuestra democracia local, ha funcionado. Desde el anuncio del ex-Alcalde, Eneko Goia, de la voluntad de cancelar el proyecto, en Abril de 2025, advertimos durante meses, junto a la Plataforma Ciudadana San Bartolomé (PCSB) que el centro comercial seguía siendo una amenaza real.

No hubo estridencias. Hubo documentos, argumentos jurídicos, comparecencias públicas y una exigencia muy concreta: caducidad de la licencia de obra otorgada al fondo de inversión, rescisión del precontrato y modificación puntual del PGOU para que la parcela dejara de tener calificación comercial y pudiera convertirse en un parque.

En enero, esa exigencia se trasladó al Pleno mediante una moción de control presentada por nosotros. No era simbólica. Era precisa. Y logró el apoyo de todos los grupos municipales salvo el PNV. Incluso el PSOE, socio de gobierno y con representación en el Consejo de la Sociedad San Bartolomé Muinoa, respaldó el contenido político de aquella iniciativa.Eso es lo relevante. La mayoría del Pleno fijó una posición clara: eliminar los usos comerciales, declarar la caducidad de la licencia y abrir el camino a un parque público, que es lo que necesita la ciudad.

Hoy el Alcalde anuncia que se inicia la modificación del PGOU y que la licencia se declarará caducada . Exactamente la senda marcada por aquella moción.

No es “hemos ganado nosotros”.

Es que ha funcionado el límite ciudadano. Ha funcionado el control democrático. Ha funcionado el trabajo serio, constante y argumentado de ciudadanía comprometida y bien organizada.
La política municipal no es un juego de fotos. Es un ejercicio de vigilancia y responsabilidad. Cuando la ciudadanía organizada exige coherencia, cuando el Pleno ejerce su función de control, las decisiones cambian.

Ahora bien: prudencia.

Lo anunciado debe traducirse en decisiones formales, expedientes cerrados y calendario claro. La experiencia reciente nos obliga a no bajar la guardia. Ya hubo anuncios en abril que no se materializaron.

Si el destino final es un parque, que todavía deberá concretarse, no será fruto de una filtración ni de un gesto aislado. Será consecuencia del trabajo cívico y de una mayoría democrática que decidió que la ladera de San Bartolomé no debía convertirse en un centro comercial para el beneficio privado de unos pocos, sino en un parque para toda la ciudadanía. Sin euforia. Sin personalismos. Sin caer en marcos ajenos. Trabajo, serenidad y coherencia.

Eso es lo que nos ha traído hasta aquí. Y eso es lo que debe garantizar que esta vez se cierre definitivamente el capítulo.

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